La Liga de Béisbol Profesional acaba de tomar otra medida abusiva y dictatorial y es la suspensión por un año de Fernando Holguín (El Rubio Blondie), como narrador de los Gigantes del Cibao desde hace cinco años y 20 en la crónica deportiva.
Esta suspensión es otra cuenta del rosario de medidas draconianas y dictatoriales que se ejecutan en el seno de la Liga de Béisbol y un sector de la prensa deportiva la silencia.
Ante abusos de esta magnitud ningún comunicador puede callar y hacerse cómplice con el silencio. Ya lo dijo en una ocasión Bertolt Brecht: "Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar".
La Liga de Béisbol no puede ser un tribunal para castigar sin que los afectados tengan derecho a la defensa, pero mucho menos cuando se quiere cercenar la libertad de expresión.
La lucha por la libertad de expresión nos corresponde a todos, ya que es la lucha por la libertad de expresar nuestro propio individualismo. Respetar la libertad de los demás a decir cualquier cosa, por más ofensiva que la consideremos, es respetar nuestra propia libertad de palabra.
Si la Liga de Béisbol y el doctor Matos se sintieron ofendidos porque el Rubio Blondie expresara en la transmisión que "a Nelson Figueroa le llegó su agosto" y cuando Nelson Cruz y Ramón Santiago aparecieron en el line-up decir "vergüenza contra dinero" no atenta contra nada. Cantarle un año fuera del micrófono a Holguín no debe pasar como un chiste en la prensa deportiva, la cual debe rechazar de manera militante esta medida dictatorial.
brojas@diariolibre.com
De BIENVENIDO ROJAS