El Manual de Arbitros en su Regla 6.2 sobre las "Advertencias por lanzar intencionalmente al bateador" dice: "Un lanzador, que a juicio del árbitro del plato, haga un lanzamiento intencional a un bateador será expulsado de juego inmediatamente. De conformidad con la Sección 8.02 de las Reglas oficiales, un árbitro tendrá la discreción de advertirle a un lanzador quien, a su juicio, haya podido lanzarle intencionalmente a un bateador. Si tal advertencia se le hace al lanzador, los dirigentes de ambos equipos también serán advertidos. Luego de una Advertencia, cualquier violación subsiguiente resultará en la expulsión del lanzador y del dirigente. No obstante lo anterior, no se requiere que un árbitro advierta a un jugador antes de expulsarlo. Las advertencias deberán hacerse de forma enfática, de manera que no haya duda que se ha hecho la advertencia. Luego hará lo mismo y señalará a cada dogout mientras hace la advertencia. Si, a juicio del árbitro , las circunstancia lo ameritan, una "Advertencia" oficial podrá ser hecha a ambos equipos antes del comienzo del juego o en cualquier momento durante el juego".
Jauss, botado
Antes de comenzar el Todos Contra Todos, advertí en dos BRV que de la única manera que el Licey lograba pasar a la serie final era si cambiaba de mánager.
Ayer, con un récord de 2 ganados, 5 perdidos y 4 derrotas en línea se tomó la correcta decisión, aunque desde mi óptica algo tardía.
Moisés y su reclamo a la Liga
Estoy plenamente de acuerdo con el reclamo de Moisés Alou a la Liga de Béisbol, de que castigue a los jugadores que se vieron envueltos en el incidente del primer juego de Licey-Escogido.
Si queremos ser justos, los primeros en ser castigados deben ser Félix Díaz y Félix Heredia por los pelotazos intencionales a Timoniel Pérez. Moisés debe tomarse una pastillita de "calmadina" porque todavía faltan muchas cosas por suceder.
Caos a la entrada del "play"
La puerta de entrada por la Tiradentes en el estadio Quisqueya es todo un caos. Lo primero son los vendedores del "mercado negro" que se lanzan sobre los vehículos. Segundo, los que venden gorras y banderas que convierten la entrada en un verdadero caos y para colmo las dos muchachas que cobran más lentas que un suero de miel de abejas y sin menudo para devolver.
brojas@diariolibre.com
De Bienvenido Rojas